miércoles, 27 de febrero de 2013

PRÁCTICA 1 - 22/02/2013



COMPRENSIÓN DEL HECHO COMUNICATIVO



Los humanos somos seres sociales y por naturaleza tenemos la necesidad de relacionarnos con los demás, necesitamos comunicar a los demás y nos mostramos ante al mundo a través de nuestras palabras, de nuestros gestos, expresiones, miradas… para ello nos servimos de dos tipos de comunicación: la verbal y la no verbal.


     La comunicación verbal es la interacción oral o escrita con otra u otras personas que permite expresar pensamientos, sentimientos y actitudes. Por otro lado, aunque no muy lejana, está la comunicación no verbal, caracterizada por la expresión o lenguaje corporal, falto de palabras. A través de la comunicación no verbal expresamos tanto voluntaria como involuntariamente. A pesar de sus diferencias, ambas son necesarias y complementarias entre sí, podemos decir que se refuerzan mutuamente. 

   SESIÓN DEL VIERNES 22 DE FEBRERO.



En la sesión del viernes 22 realizamos la primera práctica de esta asignatura, la dinámica consistió en lo siguiente: el profesor nos explicó que debíamos juntarnos por parejas, una vez formadas, uno de los componentes desempeñaría el papel de terapeuta y otro el de paciente. Debíamos hacer dos rol-playing con dos tipos diferentes de comunicación, uno en el que habláramos de un tema agradable con una comunicación no verbal mala y otro en el que habláramos de un tema que nos desagradará con una comunicación no verbal buena. Más tarde lo tendríamos que poner en común en nuestro grupo de prácticas.

Tras haber conocido las diversas opiniones de las componentes del grupo hemos llegado a unos puntos en los que todas estábamos de acuerdo respecto a nuestras sensaciones y sentimientos. También hemos tenido en cuenta aquellas que no compartíamos, de modo que hemos llegado a las siguientes conclusiones:

1.Situación en la que el paciente y el terapeuta hablaban a cerca de un tema consensuado, pero con una mala comunicación tanto verbal como no verbal.



1.1 Sensaciones del terapeuta



Nos sentíamos incómodas, puesto que al hablar con alguien es imprescindible el contacto ocular con la otra persona ya que la mirada nos aporta gran parte de la información que percibimos en una conversación. Por otra parte es fundamental poder leer el lenguaje corporal del paciente porque nos podemos dar cuenta de lo que puede estar pensando o como se está sintiendo. Es necesario sentirse correspondido y escuchado además de reforzado cuando se mantiene una conversación. El hecho de no mirar a alguien a la cara cuando se está manteniendo una conversación es extraño, quizá se debe a que el contacto visual en nuestra cultura es considerado como un signo de interés por parte de la otra persona. Por otro lado lo que ocurre si cada uno utiliza un tono de voz o un lenguaje corporal inadecuado a la situación es que la atención se desvía y la conversación deja de ser fluida. Hay más interrupciones pues es mucho más fácil perder el interés de lo que se está hablando o incluso no saber cómo continuar.

     En definitiva podemos decir que es complicado dirigir una conversación sin tener contacto visual y sin saber cómo está respondiendo la otra persona (sobre todo al no ver su lenguaje corporal). Por ello, a pesar de tratarse de un tema que agradara a ambas componentes de la conversación, las sensaciones que predominaron fueron de incertidumbre y de frustración. 

1.2 Sensaciones del paciente



Tuvimos la sensación de estar llevando a cabo una conversación muy artificial, poco fluida, todo resultaba todo demasiado forzado. Era difícil tratar de transmitir mediante el lenguaje corporal algo totalmente opuesto a lo que estábamos pensando. Por ello hubo momentos de incertidumbre e incluso de risas porque sabíamos que era una situación totalmente fuera de lugar. A pesar de que tratamos de desempeñar correctamente el rol asignado teníamos la constante necesidad de mirar a los ojos de nuestra compañera, por lo que en algún momento fue inevitable que nuestras miradas se cruzaran y a su vez una sonrisa se dibujara en nuestras caras. Ese pequeño momento de reciprocidad fue el que nos aportó la mejor sensación. Se puede decir que fue un instante de espontaneidad humana.

     Observamos que no hubiese sido una buena terapeuta en una situación real, es muy complicado seguir la conversación de ese modo con alguien. No sentimos reciprocidad o empatía en ningún momento lo que es de gran importancia en una sesión terapéutica. Incluso, en ocasiones, su tono de voz fue tan alto y desagradable que nos hizo sentir mal.  Fue muy complicado seguir la conversación, lo que dio lugar a que ambas nos agotáramos, en especial las pacientes, porque le dejábamos de ver el sentido a la conversación que las terapeutas trataban de guiar.

2.  Situación en la que el paciente y el terapeuta hablaban a cerca de un tema en el que discrepaban, pero con una buena comunicación tanto verbal como no verbal.



2.1 Sensaciones del terapeuta



Esta situación nos ha resultado complicada puesto que era difícil mantener el mismo tono de voz a lo largo de toda la conversación, no obstante las sensaciones han sido más positivas que en la anterior experiencia. El tono de voz y la forma de expresar dice mucho de nuestras actitudes. Nuestra forma de expresarnos, es como un ingrediente clave en la comunicación y cada persona tiene su forma de hacerlo. Nos resultó incómodo hablar de la misma manera estuviésemos o no de acuerdo con la otra persona. El tono de la voz y las diferentes expresiones son un componente imprescindible en la comunicación, por eso en numerosas ocasiones se dan confusiones a través de internet (chats) o por los móviles mediante mensajes, porque falta es el tono de voz, que en muchas ocasiones, es  lo que le da sentido a nuestras expresiones. 


2.2 Sensaciones del paciente



En este caso se han dado discrepancias entre las opiniones de las dos parejas, una de las pacientes se sentía mejor en esta situación que la otra, a la que le costaba más establecer la comunicación. Sin embargo sí que es cierto que es más sencilla y cómoda la comunicación. Se puede decir que el tono de voz facilitaba la conversación, fluía constantemente. A pesar de que hablábamos de un tema en el que no estábamos de acuerdo, la comunicación tanto verbal, como no verbal transmitían una cierta empatía lo que hacía que quisiéramos saber mejor su opinión del tema.  Ambas estábamos atentas a la posición del terapeuta y mirábamos con interés, en el fondo, aunque discrepáramos, no nos sentíamos mal. Mantuvimos una conversación agradable dentro de las circunstancias dadas. 


Conclusión



Después de realizar la actividad y de poner en común nuestras sensaciones como terapeutas y pacientes hemos concluido que tanto la comunicación verbal como la no verbal tienen una gran importancia. Además como futuras trabajadoras sociales deberemos tener en cuenta todos estos aspectos que se han trabajado en la práctica. Tendremos que saber estar ante situaciones que no nos gusten o que escuchar argumentos con los que no estemos de acuerdo, ante los cuales no podremos reaccionar de forma negativa. Debemos adecuar a la situación tanto nuestro lenguaje corporal como nuestro lenguaje verbal.



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