COMPRENSIÓN DEL HECHO COMUNICATIVO
Los humanos somos seres sociales y
por naturaleza tenemos la necesidad de relacionarnos con los demás, necesitamos
comunicar a los demás y nos mostramos ante al mundo a través de nuestras
palabras, de nuestros gestos, expresiones, miradas… para ello nos servimos de
dos tipos de comunicación: la verbal y la no verbal.
La comunicación verbal es la
interacción oral o escrita con otra u otras personas que permite expresar
pensamientos, sentimientos y actitudes. Por otro lado, aunque no muy lejana,
está la comunicación no verbal, caracterizada por la expresión o lenguaje
corporal, falto de palabras. A través de la comunicación no verbal expresamos
tanto voluntaria como involuntariamente. A pesar de sus diferencias, ambas son
necesarias y complementarias entre sí, podemos decir que se refuerzan
mutuamente.
SESIÓN DEL VIERNES 22 DE FEBRERO.
En la sesión del viernes 22
realizamos la primera práctica de esta asignatura, la dinámica consistió en lo
siguiente: el profesor nos explicó que debíamos juntarnos por parejas, una vez
formadas, uno de los componentes desempeñaría el papel de terapeuta y otro el
de paciente. Debíamos hacer dos rol-playing con dos tipos diferentes de
comunicación, uno en el que habláramos de un tema agradable con una
comunicación no verbal mala y otro en el que habláramos de un tema que nos
desagradará con una comunicación no verbal buena. Más tarde lo tendríamos que
poner en común en nuestro grupo de prácticas.
Tras haber
conocido las diversas opiniones de las componentes del grupo hemos llegado a
unos puntos en los que todas estábamos de acuerdo respecto a nuestras
sensaciones y sentimientos. También hemos tenido en cuenta aquellas que no
compartíamos, de modo que hemos llegado a las siguientes conclusiones:
1.Situación en la que el paciente y el terapeuta hablaban a cerca de un tema consensuado, pero con una mala comunicación tanto verbal como no verbal.
1.1 Sensaciones del terapeuta
Nos sentíamos incómodas, puesto que al hablar con alguien es imprescindible
el contacto ocular con la otra persona ya que la mirada nos aporta gran parte
de la información que percibimos en una conversación. Por otra parte es
fundamental poder leer el lenguaje corporal del paciente porque nos podemos dar
cuenta de lo que puede estar pensando o como se está sintiendo. Es necesario
sentirse correspondido y escuchado además de reforzado cuando se mantiene una
conversación. El hecho de no mirar a alguien a la cara cuando se está
manteniendo una conversación es extraño, quizá se debe a que el contacto visual
en nuestra cultura es considerado como un signo de interés por parte de la otra
persona. Por otro lado lo que ocurre si cada uno utiliza un tono de voz o un
lenguaje corporal inadecuado a la situación es que la atención se desvía y la
conversación deja de ser fluida. Hay más interrupciones pues es mucho más fácil
perder el interés de lo que se está hablando o incluso no saber cómo continuar.
En definitiva podemos decir que es complicado dirigir una conversación sin
tener contacto visual y sin saber cómo está respondiendo la otra persona (sobre
todo al no ver su lenguaje corporal). Por ello, a pesar de tratarse de un tema
que agradara a ambas componentes de la conversación, las sensaciones que
predominaron fueron de incertidumbre y de frustración.
1.2 Sensaciones del paciente
Tuvimos la sensación de estar llevando a cabo una conversación muy
artificial, poco fluida, todo resultaba todo demasiado forzado. Era difícil
tratar de transmitir mediante el lenguaje corporal algo totalmente opuesto a lo
que estábamos pensando. Por ello hubo momentos de incertidumbre e incluso de
risas porque sabíamos que era una situación totalmente fuera de lugar. A pesar
de que tratamos de desempeñar correctamente el rol asignado teníamos la
constante necesidad de mirar a los ojos de nuestra compañera, por lo que en
algún momento fue inevitable que nuestras miradas se cruzaran y a su vez una sonrisa
se dibujara en nuestras caras. Ese pequeño momento de reciprocidad fue el que
nos aportó la mejor sensación. Se puede decir que fue un instante de
espontaneidad humana.
Observamos que no hubiese sido una buena terapeuta en una situación real,
es muy complicado seguir la conversación de ese modo con alguien. No sentimos
reciprocidad o empatía en ningún momento lo que es de gran importancia en una
sesión terapéutica. Incluso, en ocasiones, su tono de voz fue tan alto y
desagradable que nos hizo sentir mal. Fue
muy complicado seguir la conversación, lo que dio lugar a que ambas nos
agotáramos, en especial las pacientes, porque le dejábamos de ver el sentido a
la conversación que las terapeutas trataban de guiar.
2. Situación en la que el paciente y el terapeuta hablaban a cerca de un tema en el que discrepaban, pero con una buena comunicación tanto verbal como no verbal.
2.1 Sensaciones del terapeuta
Esta situación nos ha resultado complicada puesto que
era difícil mantener el mismo tono de voz a lo largo de toda la conversación,
no obstante las sensaciones han sido más positivas que en la anterior
experiencia. El tono de voz y la forma de expresar dice mucho de nuestras
actitudes. Nuestra forma de expresarnos, es como un ingrediente clave en la
comunicación y cada persona tiene su forma de hacerlo. Nos resultó incómodo
hablar de la misma manera estuviésemos o no de acuerdo con la otra persona. El
tono de la voz y las diferentes expresiones son un componente imprescindible en
la comunicación, por eso en numerosas ocasiones se dan confusiones a través de
internet (chats) o por los móviles mediante mensajes, porque falta es el tono
de voz, que en muchas ocasiones, es lo
que le da sentido a nuestras expresiones.
2.2 Sensaciones del paciente
En este caso se han dado discrepancias entre las opiniones de las dos
parejas, una de las pacientes se sentía mejor en esta situación que la otra, a
la que le costaba más establecer la comunicación. Sin embargo sí que es cierto
que es más sencilla y cómoda la comunicación. Se puede decir que el tono de voz
facilitaba la conversación, fluía constantemente. A pesar de que hablábamos de
un tema en el que no estábamos de acuerdo, la comunicación tanto verbal, como no
verbal transmitían una cierta empatía lo que hacía que quisiéramos saber mejor
su opinión del tema. Ambas estábamos
atentas a la posición del terapeuta y mirábamos con interés, en el fondo,
aunque discrepáramos, no nos sentíamos mal. Mantuvimos una conversación
agradable dentro de las circunstancias dadas.
Conclusión
Después de realizar la actividad
y de poner en común nuestras sensaciones como terapeutas y pacientes hemos
concluido que tanto la comunicación verbal como la no verbal tienen una gran
importancia. Además como futuras trabajadoras sociales deberemos tener en
cuenta todos estos aspectos que se han trabajado en la práctica. Tendremos que
saber estar ante situaciones que no nos gusten o que escuchar argumentos con
los que no estemos de acuerdo, ante los cuales no podremos reaccionar de forma
negativa. Debemos adecuar a la situación tanto nuestro lenguaje corporal como nuestro
lenguaje verbal.
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