viernes, 15 de marzo de 2013

PRÁCTICA 3- 8/03/2013


EJERCICIO CON EL MATAMODELO DEL LENGUAJE

SESIÓN DEL VIERNES 8 DE MARZO

El pasado viernes 8 de marzo realizamos la práctica nº3 en el aula 8. El profesor explicó que el ejercicio que íbamos a realizar giraba en torno al metamodelo. Ésta técnica consiste en la utilización de preguntas para recuperar información de la estructura profunda del lenguaje, lo que permite conocer la experiencia completa eliminando los filtros mentales.



En primer lugar se dividió a la clase en parejas de forma aleatoria para realizar un rol-playing (paciente-terapeuta). Esta división fue muy interesante porque nos permitió interactuar con personas que no son tan cercanas a nosotras.  El ejercicio consistió en la identificación de la violación que había en las frases y en el lanzamiento de un desafío. Para que se entienda mejor creemos necesario explicar los conceptos:

  • Violación: palabra o elemento que causa una distorsión en la conversación.
  •  Desafío: es la respuesta del profesional en forma de pregunta. Se realiza con la intención de ayudar al usuario a recapacitar sus propios pensamientos. De esta forma no se entra en el juego, el “tenis”, en el que se lanza la pelota y se devuelve. El terapeuta nunca deberá juzgar al paciente, sólo podrá cuestionar algunas acciones pero siempre de manera asertiva y con el objetivo de ayudar al individuo. El tono de voz  deberá ser adecuado e incluso podrá bajarlo más si el paciente se altera.


A continuación exponemos alguno de los ejemplos más representativos que surgieron en el ejercicio.
§  Él siempre está mirando la TV: él no me quiere → DISTORISIÓN  equivalencia compleja (el sujeto une dos experiencias distintas y les da el mismo significado).
  • Violación: asociación análoga, él no me quiere porque siempre está viendo la TV.
  • Desafío: ¿Por qué piensas que el hecho de que esté mirando la tele significa que no te quiere? ¿Habéis probado a verla juntos?


§  Si empiezas otra vez, me voy → ELIMINACIÓN verbos inespecíficos (los verbos utilizados no dejan claro el sentido de la oración, en este caso, no se sabe qué quiere decir con “si empiezas”). Se está imponiendo una condición, es una causa que conlleva una consecuencia.
  • Violación: me voy
  •   Desafío: ¿Por qué? ¿Te molesta que hablemos de este tema?

§  En ese pueblo son todos unos brutos → GENERALIZACIÓN   cuantificadores universales (se pueden incluir varias posibilidades utilizando un mismo significado). Lo que nos indica la generalización es la palabra “todos”.
  • Violación: todos
  •  Desafío: ¿No crees que estás generalizando un poco?

§  Es evidente que no me aceptan → DISTORSIÓN lectura mental (el sujeto siente que conoce el pensamiento del otro).
  • Violación: evidente
  •  Desafío: ¿Cuáles son esas evidencias?

§  Me he quedado perplejo con su actitud → ELIMINACIÓN falta de índice referencial (no se especifica aquello de lo que se está hablando).

  • Violación: actitud/perplejo
  •  Desafío: ¿Qué hizo para que te quedaras perplejo? ¿Cómo te sentiste?

Conclusión

Nos resultó un poco complicado entender la dinámica de la práctica, no obstante cuando la comprendimos la hicimos sin problemas. Fue muy agradable poder compartir la experiencia con compañeros con los que no tenemos tanta relación, ya que nos permitió conocerlos en otro aspecto.
Por otra parte nos gustaría decir que la realización de esta práctica nos ha permitido darnos cuenta de que la forma que tenemos de trasmitir ideas o de hablar (estructuras superficiales) es condicionada por nuestros pensamientos (estructura profunda). Por ello es de vital importancia que, como trabajadores sociales, sepamos detectar las violaciones que los usuarios pueden cometer y sobre todo que podamos reconducir la conversación a través de desafíos que permitan que el paciente pueda cambiar de idea.  El terapeuta no puede juzgar al paciente, ya que siempre se parte del supuesto de que está contando la verdad. En todo caso podrá lanzar un desafío aludiendo a una actitud o conducta del usuario, pero nunca juzgando a la persona como tal. El profesional debe ser siempre cordial con el usuario, no importa cómo actúe, siempre ha de mantener la calma e intentar que el paciente entre en razón. En el caso de que la situación no se apacigüe se podrá dar cita para otro día, que el usuario este más tranquilo.

miércoles, 6 de marzo de 2013

PRÁCTICA 2- 1/03/2013

PREJUICIOS Y EMOCIONES.


Nuestra sociedad está llena de personas con prejuicios, todos los tenemos, tanto voluntaria como involuntariamente. Se trata de una forma de adquirir información de nuestro entorno. Gordon Allport los definió, en 1979 en su trabajo de The Nature Prejudice, como “una actitud suspicaz u hostil hacia una persona que pertenece a un grupo, por el simple hecho de pertenecer a dicho grupo, y a la que, a partir de esta pertenencia, se le presumen las mismas cualidades negativas que se adscriben a todo el grupo”. Sin embargo, los prejuicios no solamente tienen que ser negativos, sino que, a pesar de que la mayoría de las veces no tienen una buena connotación, también pueden ser positivos o neutros. Es una manera que tenemos los seres humanos de simplificar la realidad mediante las generalizaciones. Cuando tenemos un prejuicio hacia algo, esto se desencadena en un pensamiento y por lo tanto en una emoción, esta variará en función del significado que demos a las realidades a las que nos enfrentamos. [1]

SESIÓN DEL VIERNES 1 DE MARZO

Los prejuicios y las emociones han sido el eje central de la práctica realizada en clase. Tras la realización de un ejercicio entre dos compañeras donde se veía claramente como transmitimos de forma no verbal a los demás nuestras emociones, se dio paso a la dinámica que constaba de tres puntos a trabajar:

1.       En primer lugar, de manera individual, se tuvo que escribir en un papel cuales eran nuestros prejuicios y las emociones y sentimientos que nos despertaban, rellenando las siguientes plantillas:

PREJUICIOS
1. Siento rechazo por…
2. Me cuesta aceptar a…
3. No tolero a las personas que…
EMOCIONES
1. Los sentimientos que me producen son…
2. Las emociones que me despiertan son…

2.       Tras haber realizado el ejercicio de manera individual, pusimos nuestros prejuicios en común con el resto del grupo. Se sacaron las ideas generales respecto a los prejuicios y las emociones y finalmente el representante de cada grupo compartió con la clase los resultados alcanzados en el subgrupo.
                En el caso de nuestro grupo, se determinó que había aspectos y prejuicios que compartíamos y otros que no. Sin embargo tras la puesta en común concluimos que nos cuesta tolerar, aceptar y sentimos cierto rechazo hacia:

§  Las personas que no valoran al resto y que son prepotentes o se sienten superiores. Este tipo de persona nos produce rabia, frustración y cierta impotencia por no poder cambiarlo.

§  Las personas excesivamente negativas, que expresan sus debilidades de forma violenta. Esto genera irá, desconfianza y cierta contradicción.


§  Personas que tratan mal a los demás o tratan de hundirlos. Esto genera rechazo, rabia y frustración.

3.       Por último, después de haber puesto en común los resultados tanto con el grupo pequeño como con el grupo grande (el resto de la clase) y haber conocido los prejuicios y emociones que tienen nuestros compañeros, se propuso un nuevo ejercicio. Este consistía en buscar la manera de atender a las personas que juzgamos prejuiciosamente  en el caso de que acudan a pedirnos ayuda.

Buscar la manera de combatir esos sentimientos

Entre la clase se decidió que existían dos posibilidades a destacar. Por un lado y como mejor modo de actuar, se habló de la palabra comprensión. Es muy importante tratar de entender a esas personas hacia las que tenemos el prejuicio, pues no sabemos sus vivencias ni por qué actúan de esa determinada manera. Nuestra predisposición ha de ser positiva, hemos de tratar de buscar su lado más humano y positivo, sus potencialidades. Podemos analizar sus conductas, pero no podemos generalizar ni juzgarles como persona. De este modo, si nos ponemos en su lugar o al menos tratamos de comprender porque actúa de esa manera, quizá podamos tratar mejor con esas personas. Al fin y al cabo todos tenemos nuestras debilidades.
      La otra opción, como trabajadores/as sociales, era rechazar directamente el caso (plan B). Hay situaciones a las que, por nuestras creencias o valores morales, no somos capaces de enfrentarnos o simplemente no queremos hacerlo. Esto puede ser debido a que es algo que vemos como una amenaza, no tenemos porque aceparlo todo, al fin y al cabo somos seres humanos. A decir verdad, sería más adecuado que se encargara del caso otra persona más cualificada o preparada para enfrentarse a esa determinada situación, ya que nosotros, si no ponemos de nuestra parte, no realizaremos bien nuestro trabajo.
      A pesar de que existan estas dos posibilidades, a no ser que se trate de un caso muy extremo al que no podamos hacer frente, creemos que es realmente importante tratar de entender a las personas, pues siempre hay unas causas de nuestros actos, pensamientos, creencias, valores… Y si tratamos de entenderlo, quizá no solo podamos ayudar sino que podremos crecer también como personas.

Conclusión

La realización de esta práctica nos ha permitido darnos cuenta de que todo el mundo, sin excepción, tiene prejuicios. Además nos ha dado la oportunidad de hablar de ellos como un tema natural, conversar con nuestros compañeros sobre nuestros prejuicios es beneficioso ya que el primer paso para poder acabar con ellos o cambiarlos es aceptarlos. Por otra parte la realización de una puesta en común y la visión de las diferentes opiniones de las personas pueden hacer que nuestro punto de vista cambie. En definitiva, no podemos decir que tener prejuicios sea malo o perjudicial, en sí mismo, ya que es inevitable, no obstante si no se reconocen o se tratan de corregir se corre el peligro de que puedan convertirse en un rasgo inherente de nuestra personalidad.



[1] DEL OLMO, M. Prejuicios y estereotipos : un replanteamiento de su uso y utilidad como mecanismos sociales. XXI: Revista de Educación, Norteamérica, 7, ene. 2011. Disponible en: http://dialnet.unirioja.es/ Fecha de acceso: 02 mar. 2013.









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